jueves, 6 de septiembre de 2012

Sobra algún tabique emocional y alguna neurona que amueblar


Antes q nada, perdona si huele un poco a cerrado, hacía mucho tiempo q nadie se alojaba aquí, y menos aún con la intención de quedarse.
Ábreme bien de puertas y ventanas. Q corra el aire, q entre tu luz, q pinten algo los colores, q a este azul se le suba el rojo, q hoy nos vamos a poner morados.
Y hablando de ponerse, vete poniendo cómoda, q estás en tu casa. Yo, por mi parte, lo he dejado todo dispuesto para q no quieras mudarte ya más.
Puedes dejar tu cosas aquí, entre los años q te busqué y los q te pienso seguir encontrando. Los primeros están llenos de errores, los segundos, teñidos de ganas de no equivocarme otra vez.
El espacio es tan acogedor como me permite mi honestidad. Ni muy pequeño como para sentirse incómodo, ni demasiado grande para meter mentiras. Mis recuerdos, los dejé todos esparcidos por ahí, en cajas de zapatos gastados y cansados de merodear por vidas ajenas. No pises aún, q está fregado con lágrimas recientes, y podrías resbalar. Yo te aviso.
El interruptor general de corriente está conectado a cada una de tus sonrisas. Intenta administrarlas bien y no reírte demasiado a carcajadas, no vayas a fundirlo de sopetón.
No sé si te lo había comentado antes, pero la estufa la pones tú.
Y hablando del tema, he intentado q la temperatura del agua siempre estuviera a tu gusto, pero si de vez en cuando notas un jarro de agua fría, eso es q se me ha ido la mano con el calentador. Sal y vuelve a entrar pasados unos minutos. Discúlpame si es la única solución, es lo q tenemos los de la vieja escuela, q a estas alturas ya no nos fabrican ni los recambios.
Tampoco acaba de funcionarme bien la lavadora. Hay cosas del paso q necesitarán más de un lavado, es inevitable. Y hay cosas del futuro q, como es normal, se acabarán gastando de tanto lavarlas. La recomendación, ensuciarse a su ritmo y en su grado justo. Eso sí, no te preocupes por lo q pase con las sábanas, q las mías lo aguantan todo.
Para acabar, te he dejado un baño de princesa, una cama de bella durmiente, un sofá de puta de lujo y algo de pollo hecho en la nevera. Para q los disfrutes a tu gusto, eso sí, siempre q sigas reservando el derecho de admisión. Aquí no vienes a rendir cuentas, sino a rendirte tú. Aquí no vienes a competir con nadie, sino a compartirte a mí. Y lo de dar explicaciones, déjalo para el señor Stevenson.
El resto no sé, supongo q está todo por hacer. Encontraras q sobra algún tabique emocional, q falta alguna neurona por amueblar y q echas de menos, sobre todo al principio, alguna reforma de fachada y estructura.
Dime q tienes toda la vida y te voy pidiendo presupuestos.
Dime q intentaremos toda una vida e iré encofrando mis nunca más.

Es copiado, no es mío!! ;)

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